Tal y como se ha presentado en ediciones anteriores
de este Informe, cuando se toman en cuenta aspectos como tamaño
de su población, territorio y economía, México,
se encuentraincluido como uno de los diez países más
importantes del mundo en términos absolutos.
A pesar de esto, el país ha sufrido una serie de cambios
en la estructura de algunos sectores que han tenido repercusionespositivas
y negativas; algunos aspectos positivos no han logrado impactar
tan favorablemente como se hubiera deseado, a lo que hay que agregar
el tiempo que hatomado recuperarse de algunos de los aspectos
poco favorables, por ejemplo, los problemas derivados algunas
situaciones de inestabilidad económica que han acontecido
durante los últimos 25 años. Es indudable que estos
factores han influenciado el desempeño de México
en materia de ciencia y tecnología, así como a los
flujos de inversión hacia esta área.
Por todo lo anterior debe reiterarse la importancia de dar seguimiento
al nivel de los apoyos, así como al desempeño de
todos los involucrados con la ciencia y la tecnología en
nuestro país. Para ello, tal y como se mencionó
resulta importante contar con indicadores que muestren la evolución
de las capacidades nacionales en la materia, su efecto en la actividad
económica en términos de competencia y cooperación
internacional en la investigación científica y tecnológica
para fundamentar las políticas públicas que promueven
el proceso de innovación de la actividad productiva.
No debe perderse de vista que todo esto debe enmarcarse en una
estrategia que permita contar con una política de Estado
en la materia, así como incrementar la capacidad científica
y tecnológica del país, para elevar la calidad,
la competitividad y la innovación de las empresas.
A continuación se presentará un grupo de comparativos
que proporcionan un marco referencial para mostrar las diferencias
entre los apoyos, infraestructura y resultados en lo relativo
a la creación y difusión del conocimiento científico
y tecnológico, entre un conjunto de países seleccionados
y México.


Desempeño educativo
En toda sociedad moderna la educación
es una prioridad, ya que es un factor fundamental para promover
el desarrollo general de un país, al influir directamente
en todos y cada uno de los sectores y temas que puedan identificarse,
desde los económicos, hasta aquellos relacionados con la
convivencia social. Es así que dentro de los segmentos
en donde la educación ejerce una gran influencia se encuentran
la productividad y la competitividad, pues una población
adecuadamente preparada representa, no sólo un activo importante
en tanto factor versátil y adaptable a los cambios tecnológicos
continuos, sino también una fuente creadora de tecnología
propia.

Por lo anterior, el desempeño académico de la población
estudiantil y la proporción de personal profesionista en
el aparato productivo nacional son indicadores de la cantidad
y calidad del capital o activo humano con el que cuenta una nación,
así como de sus posibilidades de incrementar su capacidad
de desarrollar una mayor y mejor actividad científica y
tecnológica.
Para poder visualizar la situación nacional
en cuanto a desempeño académico de la población
estudiantil se consideran tres indicadores correspondientes a
la región de la OCDE: calificación promedio en lectura
de comprensión, calificación promedio en matemáticas
y finalmente la calificación promedio en ciencias básicas.
Sobre la población adulta (25 a 64 años) se toma
el porcentaje que cuenta con educación terciaria o profesional.
En calificación promedio de lectura de comprensión,
México aún se encuentra ubicado al final del escalafón,
con un puntaje de 399.7, siguiéndole Grecia (472.3), Portugal
(477.6) y Luxemburgo (479.4). Como otra referencia mencionaremos
que el puntaje promedio de los países de la OCDE fue de
494.2, en tanto que los países con mejor desempeño
fueron Finlandia con 543.5 puntos, Corea con 534.1 puntos, y Canadá
con 527.9. Estados Unidos de América contó con un
puntaje de 495.2, en tanto que Alemania sumó 491.4 unidades
y España 480.5 (lugar 22°).
Si observamos las calificaciones relativas al promedio de calificación
en matemáticas, México se ubicó al final
de la lista publicada por la OCDE con 385.2 puntos, debajo de
Grecia con 444.9 puntos y de Italia con 465.7 puntos. Al igual
que en cifras de años previos, la diferencia entre México
y el penúltimo lugar es sustancial, pues 59.7 puntos separan
la cifra de México de la de Grecia, esto representa la
diferencia más grande entre dos países inmediatamente
cercanos en puntaje. El promedio de la OCDE fue de 500 puntos.
Los primeros lugares estuvieron ocupados por Finlandia con 544.3
puntos, Corea con 542.2 y Japón con 534.1 puntos. Estados
Unidos totalizó con 482.9 puntos,
mientras que España superó el puntaje de este último
país, con 485.1 puntos.
La situación para el caso de las ciencias
básicas no es muy diferente, ya que México se ubicó
al final de los países de la OCDE con un promedio de 404.9
puntos, debajo de Portugal, Dinamarca y Grecia, con 467.7, 475.2
y 481 puntos respectivamente. El promedio de la OCDE se ubico
en 499.6 puntos, siendo los países más destacados
Finlandia, en primer lugar, con 548.2 puntos, Japón con
547.6 y Corea con 538.4 puntos. Por su parte, Estados Unidos con
491.3 puntos se ubicó en la posición 17ª y
España con 487.1 en la posición 19ª.
Asimismo, y con respecto a la población
adulta que cuenta con educación terciaria, México
se ubicó en la posición 18, con un promedio de 13.3
% de su población de entre 25 y 64 años de edad,
por arriba de países como la República Checa con
11.9 %, Italia con 10.4, Austria 7.0 y Portugal 7.1. El promedio
general de la OCDE fue de 15.5 %. Lograron ubicarse en la parte
más alta de la lista los países de Estados Unidos
(29.0), Noruega con 28.4 y Canadá con 21.0%. Para tomar
referencia con países de similar desarrollo económico
al nuestro, citaremos que Corea se ubicó en el 9º
lugar con el 18.5 %, en tanto que España se colocó
en el 11º con el 17.3 %.
Tecnologías de la Información
Las tecnologías de la información
conforman una parte cada vez más importante de lo que se
ha denominado recientemente como la economía de la información
(the knowledge based economy). Como tales son reconocidas como
factores que potencian la productividad de las economías
moderna a la vez que son esenciales en la reducción de
los costos de transacción de hacer negocios. Tales tecnologías
a su vez han coadyuvado en forma decisiva en la diseminación
efectiva y barata de cualquier clase de información científica,
tecnológica, comercial, industrial, etc., dejándola
al alcance de prácticamente cualquier individuo con habilidades
informáticas regulares.

Las tecnologías de la información que aquí
se presentan son las básicas: las líneas telefónicas,
que representan parte fundamental de la supercarretera de la información,
como base (no exclusiva), para el desarrollo de servicios más
sofisticados como los de valor agregado, Internet, telefax, etc;
los teléfonos celulares, mismos que representan actualmente
uno de los medios de mayor expansión de la supercarretera
de la información y que cada vez en mayor medida permite
el acceso a servicios más sofisticados de información;
las computadoras personales, cuyo uso eficiente ha potenciado,
sin exagerar, el crecimiento de la productividad a nivel mundial
en las últimas dos décadas, su uso se ha diseminado
a cualquier área de la actividad económica, científica
y tecnológica, además de ser el medio terminal por
excelencia de la supercarretera de la información; el último
indicador que se presenta es el número de paginas de Internet
el cual de alguna manera mide el esfuerzo de los países
en la diseminación de información escrita y audiovisual
de cualquier clase y tipo (científica, cultural, comercial,
etc.) en la red mundial de información.
En cuanto al número de líneas por
cada 100 habitantes (tasa de penetración) a nivel de los
países de la OCDE, México continua situado en el
último lugar, con una tasa de penetración de 17.22
por ciento, si bien el año anterior este porcentaje fue
de 14.7; el penúltimo lugar, Turquía, aventaja por
9.28 puntos porcentuales a México. Aún si se compara
a México con países latinoamericanos de desarrollo
similar como Brasil, Argentina y Chile, existe una desventaja.
Aún China, que cuenta con la población más
grande a nivel mundial, registra una tasa de penetración
superior a la de México, del 23.8 por ciento. Los países
mas destacados son Suecia con 76.6, Suiza con 1.0, y Alemania
con 66.1 por ciento. Corea registra una tasa de penetración
del 55.3 por ciento y España del 41.5 por ciento, siendo,
dentro de los países antes citados, el único que
registro una caída con respecto a la cifra del año
previo.
Al revisar los datos sobre la tasa de penetración
de los teléfonos celulares la situación cambia un
poco, pues México, con una tasa del 36.64, supera cifras
de China (25.5), Argentina (35.4) y Brasil (36.64), aunque dicho
porcentaje lo ubicó debajo de Turquía (con una tasa
del 48 por ciento) y de Canadá (47.2), y en general, de
las principales naciones integrantes de la OCDE. Entre los países
más aventajados se encuentra la República Checa,
Suecia y el Reino Unido, con tasas del 105.3, 103.2 y 102.2 respectivamente.
Con relación a los países latinoamericanos, sólo
Chile se encuentra por arriba de México con una tasa de
62.1 por ciento, respectivamente.
En cuanto a las computadoras personales, con
relación a los países de la OCDE, México
se mantuvo en el penúltimo lugar con 10.7 computadoras
por cada 100 habitantes (8.2 fue la cifra del año previo),
sólo por arriba de Turquía que registró una
tasa de 5.1%. Los países líderes son Suiza, Suecia
y Estados Unidos con tasas de 82.3, 76.1 74.6 % respectivamente.
España registró una tasa de 25.4 %. Con relación
a otros países latinoamericanos, Chile se ubicó
por encima de México con una tasa de 13.9, en tanto que
Brasil tiene igual cifra que México, y Argentina cuenta
con una tasa de 8.0. China ocupó el último lugar
de entre los países que se consignan en la relación
con una tasa de penetración de 4.03 %.
Al analizar los resultados del número
de páginas de Internet por cada 10,000 habitantes, México
ocupó el penúltimo lugar entre los países
de la OCDE, con una tasa de 145.2 contra el 65.6 de Turquía.
Por su parte, destacaron Estados Unidos con una tasa de 6569.4,
Suecia con 1466.7 y Japón con 1286.8. En el contexto iberoamericano,
Argentina registró una tasa de 242.4, España 217.5,
Brasil 193, en tanto que Chile su ubicó por un pequeño
margen abajo de México, con 142.3. En cuento a China, este
país se ubicó en el último lugar de los que
se consignan, con una tasa de 1.24 por cada 10,000 habitantes.
Las cifras de México indican que no se
está evolucionando al ritmo que el entorno mundial establece,
con niveles muy bajos en términos comparativos con este
conjunto de países. Las diferencias con las cifras de países
desarrollados son muy significativas, y países con similar
desarrollo han evolucionado más rápidamente en sus
indicadores.
Indicadores del Gasto en Investigación de Ciencia y Tecnología
El indicador básico de las actividades
de ciencia y tecnología es el Gasto Interno en Investigación
y Desarrollo Experimental (GIDE) en el que se plasma el esfuerzo
de un país en la aplicación de recursos a la actividad
de generación del conocimiento básico y aplicado
y a su utilización en nuevas aplicaciones técnicas.
GASTO EN IDE
Comparando con el resto del mundo los montos
de GIDE, tenemos que éstos resultan poco significativos,
ya que expresados en cantidades por habitante pasaron de 37.02
dólares para el año 2002 a 41.71 en 2003, cifra
escasa en comparación de los 1,150.1 dólares que
gastó el país líder, Suecia. El gasto per
cápita de Canadá alcanzó los 591 dólares,
el de Corea los 508.7 dólares y el de España fue
de 270.3 dólares. Fuera de la OCDE, Brasil (año
2000) tuvo un gasto en GIDE por habitante bajo pero por encima
de la cifra de México, de 79.72, en tanto que para el año
2001, Argentina y Chile registraron 47.4 y 59.24 dólares,
respectivamente.

También la proporción de GIDE con
relación al PIB que reporta México resulta inferior
al de los países comparados. No obstante que esta relación
creció de 0.22 en 1993 a 0.44 en el 2003, es aún
muy baja en comparación con los registros de países
de la OCDE, siendo Suecia (2001) una vez más el país
líder con una relación de 3.98; le siguieron Finlandia
con 3.489, Japón con 3.15 y Corea con 2.64. Los Estados
Unidos de América reportaron un cociente de 2.6, Canadá
registró 1.94 y España 1.1, todos ellos superiores
al de México; mismo caso con Brasil (2000), que alcanzó
1.04 por ciento y Chile (2002) con el 0.6 por ciento. Solamente
Argentina (0.41) reportó un cociente marginalmente menor
al de México.
Si bien es cierto que se han registrado aumentos
en las cifras de México, los incrementos a nivel mundial
están sobrepasando las cifras de México, lo que
indudablemente debe repercutir en la competitividad, y consecuentemente
en la participación en los mercados internacionales.

Lo escaso del financiamiento destinado a las
actividades de IDE a nivel nacional, sigue estando determinado
en gran parte por una participación insuficiente del sector
empresas. Durante el año 2002 se registró un incremento
en el porcentaje más alto reportado por las empresas en
México, pasando de 29.8 en 2001 a 30.6 en 2002. Existen
opiniones divergentes en cuanto a la relevancia que debe tener
cada sector en lo relativo al financiamiento de IDE, sin embargo,
baste citar que países como Japón, Alemania y Estados
Unidos basan su IDE con financiamientos de empresas en porcentajes
de 73.9, 65.5 y 64.4 por ciento, respectivamente. Lo anterior
implica que en México la estructura de financiamiento se
encuentra a la inversa de los países antes citados. Sin
embargo, y en un contexto latinoamericano, Brasil (2000) y Chile
(2000) consignan porcentajes de 38.2 y 32.6, siendo Argentina
el quien muestra un porcentaje menor al de nuestro país,
con 24.3.

TIPO DE INVESTIGACIÓN
Las cifras más recientes indican que
los países altamente industrializados canalizan más
recursos a la investigación aplicada (Alemania dedica 51%
de su gasto en IDE a investigación aplicada) y a desarrollo
experimental (Estados Unidos gasta 73% del total de IDE en este
rubro, en tanto que para Japón este porcentaje es de 64.4).
México ha incrementado en los últimos años
su gasto en desarrollo experimental (43.5 % del total), mientras
que Argentina y Chile dedicaron el 26.6, y el 12.6, respectivamente
(2001).
Cabe señalar que la estructura de que el mayor gasto sea
destinado a desarrollo experimental y en segundo término
a investigación aplicada no se lleva a cabo en los casos
de Alemania, Argentina, Chile e Italia.
Indicadores Bibliográficos
De acuerdo a los datos del ISI la producción
mexicana de artículos científicos ha mostrado un
crecimiento consistente en los últimos años, siendo
éstos de 7.9% de 2001 con respecto a 2000, 4.3% en 2002-2001,
12.4% en 2003- 2002, así como un crecimiento marginal del
0.4 % de 2004 con respecto a 2003. Sin embargo, a pesar de este
comportamiento, su participación en el total mundial (770,031)
es aún pequeña si se le compara con la de otros
países. En el 2004 dicha participación fue de 0.76
%, aunque por arriba de países como Argentina (0.57) y
Chile (0.3). Brasil alcanzó un porcentaje de 1.73 y también
Corea con un coeficiente de participación de 2.5. La generación
de artículos científicos de España fue del
3.22 %, mientras que la producción mayor correspondió
a Estados Unidos de América, con un 33.3 por ciento del
total mundial.
Los países latinoamericanos están muy alejados
de los líderes en este indicador. Tan sólo cuatro
naciones concentran el 60 % de la producción científica
mundial medida en artículos. EUA ocupó el primer
lugar con el porcentaje antes mencionado (33.3), le siguió
Japón con 8.9 %, el Reino Unido con 8.7 % y Alemania con
el 8.2 %.
Las citas que reciben los trabajos de mexicanos
son difícilmente equiparables a la de los países
desarrollados, sin embargo, un buen parámetro es comparar
los indicadores de España, Corea, Brasil y Argentina. Como
puede verse en el cuadro anterior, en este aspecto estamos al
nivel de Turquía, y con cifras mejores que Argentina y
Chile, en tanto que Corea y España sobrepasan por mucho
el nivel de México.
En cuanto al factor de impacto, en análisis
quinquenal de dicha producción, la situación por
países no varía gran medida. El país con
el mayor impacto de sus publicaciones científicas es EUA
con un coeficiente de 6.34, seguido del Reino Unido, Canadá
y Alemania con indicadores de 5.67, 5.25 y 5.3 respectivamente.
México en cambio obtuvo un factor de 2.68; con este nivel
superó a Brasil que reportó un dato de 2.67, aunque
que España y Corea se ubicaron por encima de México
con factores de 4.16 y 2.81, respectivamente.
Patentes
Aunque no existe un indicador
general que mida los resultados de la investigación tecnológica
y los logros del desarrollo experimental, dado lo heterogéneo
del fenómeno, la información sobre los derechos
de propiedad de las invenciones, productos y procesos, nos proporciona
información aproximada de la situación de los avances
tecnológicos obtenidos por los países a través
del tiempo.
El número de patentes solicitadas por los residentes de
un país a la institución oficial que controla los
derechos de propiedad industrial, es un reflejo de la producción
tecnológica. En este aspecto el indicador referente a México
sigue reflejando los bajos niveles del gasto en IDE y la reducida
proporción dedicad al desarrollo experimental, específicamente
de su sector productivo, ya que la tendencia de la cantidad de
solicitudes de patentes de residentes ha sido decreciente en los
últimos siete años. En el año 2002 se registraron
en nuestro país 526 solicitudes de residentes, mientras
que en Chile fueron 407 (2000), 1,062 de Argentina (2000) y 4,330
de España. El último dato disponible para Brasil
fue del orden de 10,002 patentes solicitadas por residentes. El
caso más sobresaliente es el de Corea que de 1993 al 2002
ha más que triplicado el número de solicitudes de
patentes por sus residentes al pasar de 21,450 a 76,860 solicitudes.
Las cantidades absolutas de patentes solicitadas,
relacionadas con el tamaño de un país en función
del número de habitantes, generan otro indicador de C y
T: el coeficiente de inventiva (número de solicitudes de
patentes por residentes por cada 10 000 habitantes). Japón
fue el país con el coeficiente de inventiva más
alto en 2002 con 29.09, seguido por Corea, Alemania y Estados
Unidos de América que registraron relaciones de 16.11,
9.78 y 6.75 respectivamente. En contraste, el coeficiente de inventiva
de México fue 0.05, cifra muy baja aún si se compara
con España (1.05) y los países latinoamericanos:
Chile (2000) con 2.8, Argentina con 0.3 y Brasil con 0.56.

El número de patentes solicitadas en un
país por extranjeros o no residentes es un indicador de
la penetración y /o asimilación de tecnología
del exterior. Con base en esta información se puede calcular
una tasa de dependencia tecnológica potencial, al relacionarla
con la cantidad de patentes solicitadas por residentes. En el
caso de México la relación de dependencia de 23.8
en 2002, es en alguna medida comparable con países Canadá
con 17.26, en tanto que para Suecia dicha relación es de
26.14 y para España es de 58.03, y podríamos decir
que resultó alta en comparación con Argentina con
5.25, Corea con 1.65, y Brasil con 1.40. En los EUA la relación
fue menor a uno (0.927), es decir, más de la mitad de las
solicitudes fueron hechas por residentes; la relación de
dependencia más baja fue la de Japón (0.31) lo que
evidencia que alrededor del 67 por ciento de las solicitudes de
patentes fueron hechas por japoneses.
Balanza de pagos Tecnológica
(BPT)
Relacionada con el comercio internacional de
los derechos de uso de las patentes, la balanza de pagos tecnológica
(BPT) de un país registra los ingresos y egresos de divisas
correspondientes a las transacciones sobre derechos de propiedad
industrial y adicionalmente los referentes a la prestación
de servicios técnicos. Las magnitudes de los componentes
de la BPT indican la importancia de los países en el contexto
del conocimiento científico y tecnológico y su difusión
a través de la participación en el mercado mundial
de tecnologías.

De la información disponible para las naciones integrantes
de la OCDE, el indicador de transacciones totales de la BPT muestra
que la mayor parte del comercio de tecnologías está
concentrado en los países industrializados. En el año
2002 y al comparar el intercambio tecnológico de México,
en relación con los de Estados Unidos de América,
Alemania, Reino Unido y Japón, tenemos que el de México
es el 0.97% del total estadounidense, 1.45% del alemán,
2.0% del británico, 3.75% del japonés. El dato más
reciente disponible de España (1998), indica que este país
sumó 1216.3 mdd en transacciones totales, esto es, 1.9
veces la cifra de México de 2003.
Otro indicador importante derivado de la estadística
de BPT es la tasa de cobertura y representa la proporción
de las importaciones de tecnología cubierta con los ingresos
de las exportaciones correspondientes. Por lo que se refiere a
esta relación, México ha registrado, en la actual
administración coeficientes entre 0.09 y 0.11, lo cual
es relativamente bajo respecto a los miembros de la OCDE. El rango
de este coeficiente indica la condición de importador neto
de tecnologías no incorporadas que caracteriza a nuestra
economía. Alemania e Italia son los países industrializados
con una tasa de cobertura para 2003 menor a la unidad (0.95 y
0.82, respectivamente). Entre los países superavitarios
destacados, es decir, que lograron financiar sus necesidades de
tecnología importada con las ventas externas de técnicas
y prestación de servicios de asistencia tecnológica
destacaron, en 2003, Japón con la tasa de cobertura más
alta de 2.68, EUA con un coeficiente de 2.41 y Reino Unido con
2.35.

Comercio Exterior de Bienes de Alta Tecnología
Para finalizar, presentaremos cifras sobre el comportamiento del
comercio exterior de bienes de alta tecnología (BAT)71,
a partir de la participación en el mercado de exportación
de BAT en el área de la OCDE, el cual representa el indicador
disponible para tal fin. Este indicador mide en términos
porcentuales la proporción del mercado que cada país
integrante de la OCDE. Los datos más recientes son los
correspondientes al año 2002.
De acuerdo con los datos reportados por la OCDE,
la participación de las exportaciones de México
en el mercado de la industria aeroespacial es muy reducida, tan
solo de 0.52% (aunque se dio un crecimiento modesto con respecto
a la cifra del año previo); aún así, este
porcentaje es superior a la participación de Corea, que
es de 0.29. Otros países con participación discreta
en este mercado son España y Japón, con participaciones
de 1.29 y 1.34%. En el otro extremo se encuentran Estados Unidos
que participa con más de la tercera parte de las exportaciones
en el mercado aeroespacial (36.16%), seguido por el Reino Unido
con 19.98%, Alemania con 14.17%, Francia con 13.46% y Canadá
con 6.24%, de manera que las exportaciones de estos 5 países
se reparten el 87% de dicho mercado.
Por otro lado, la participación de las
exportaciones mexicanas en el mercado de la industria electrónica
puede considerarse destacada respecto a las otras industrias,
ya que el 5.94% de las exportaciones en este mercado fueron mexicanas,
ubicándose por encima de países como Francia con
4.74, Canadá con 1.98 y España con 1.08%, aunque
sustantivamente debajo de Corea con 10.67,Alemania con 9.02 y
Reino Unido con 8.46%. En esta industria, la mayor participación
correspondió a los Estados Unidos con 20.8%, seguida por
Japón con 17.51%.
Otra industria en la que las exportaciones mexicanas
tienen una participación de cierta importancia es en la
de las computadoras y máquinas de oficina, con 6.18%. En
este caso, queda por encima de Francia con 3.63%, Canadá
1.59% y España con 0.61%, mientras que con participaciones
ligeramente mayores que la mexicana se encuentran Corea con 8.34%,
Alemania con 8.37% y Reino Unido con 8.56%, y finalmente Japón
con 13.03 y los Estados Unidos con 20.16% marcan la pauta en esta
industria.
Por lo que toca a la industria farmacéutica,
México contribuyó al 0.69 por ciento del mercado
internacional, similar a la participación de Canadá
de 0.95%, y superior a la de Corea que fue de 0.37%, mientras
que la participación de España creció de
1.95 en 2001 a 2.31 en 2002, contribuyendo Japón con 2.27%.
Finalmente, casi la mitad del mercado de exportación de
esta industria lo concentran el Reino Unido con 9.13, Francia
con 9.55, Estados Unidos con 10.46 y en primer lugar Alemania
con 11.2%.
Finalmente, en lo concerniente a la participación
de las exportaciones de instrumentos de precisión, con
3.02% de participación, México se ubicó por
encima de países como Canadá, Corea y España,
cuyas participaciones respectivas fueron de 1.73, 1.1 y 0.98%.
Por otro lado, los contribuyentes más importantes fueron
Francia con 5.32%, Reino Unido con 6.56%, Japón con 13.46%,
Alemania con 15.03% y los Estados Unidos con 25.19%, participaron
en conjunto con el 65.6% de este mercado.
Con excepción de la industria farmacéutica,
en donde Alemania ha sido líder, podemos afirmar que existe
una estructura industrial a nivel mundial en la que las exportaciones
procedentes de los Estado Unidos tienen la mayor participación
en sus respectivos mercados lugar. Además de los dos países
mencionados, Japón, el Reino Unido y Francia participan
en dichos mercados de forma importante. Por su parte, México
presenta una mayor vocación exportadora en bienes de alta
tecnología son la industria electrónica en primer
lugar, la de la industria de computadoras y maquinas de oficina
y en menor medida en la industria de instrumentos científicos;
sin embargo, siempre se ubica en los últimos lugares de
participación, al compararse con estos países consolidados
en materia de desarrollo económico.

Es conveniente señalar que estos resultados
en las estadísticas mexicanas están influenciados
por la participación de la industria maquiladora de exportación,
en su mayoría integrada por empresas filiales de compañías
transnacionales.
Conclusiones
Durante los últimos 20 años México
ha experimentado diversas turbulencias y situaciones que, sin
embargo, no han impedido que se mantenga dentro de las principales
economías del mundo. Sin embargo los indicadores mostrados
con anterioridad muestran la falta de un fortalecimiento en el
sector de la ciencia y la tecnología que sea acorde al
protagonismo que ha mantenido México en
el entorno mundial, el cual, transformado en una economía
global, donde la información y el conocimiento se vuelven
día con día en protagonistas principales. Esto quiere
decir que inclusive al realizar la comparación con países
de simi lar desarrollo, en México ha sido modesto el progreso
en el apoyo a las actividades científicas y tecnológicas,
si bien la vertiente tecnológica ha contado con una influencia
creciente.
La ubicación de México en cuanto
al desempeño escolar continúa siendo baja en términos
absolutos. Lo anterior implica que es necesario redoblar esfuerzos
tanto en la calidad de la enseñanza como en aquellos factores
que redundan en el aprovechamiento académico como lo son
la nutrición, la salud y la infraestructura de los centros
de enseñanza, aunque hay que reconocer que la influencia
en los cambios de política en esta materia muestran resultados
en el mediano plazo.
La inversión en ciencia y tecnología
también se ha mantenido en un rango modesto, y prevalece
la concentración de actividades de investigación
tecnológica en el sector público, lo que implica
que sigue faltando existido el protagonismo necesario en el financiamiento
y ejecución del desarrollo experimental por parte del sector
empresarial, como sí sucede en países desarrollados.
Es justo reconocer el esfuerzo por mejorar en aspectos como el
desarrollo tecnológico, si bien queda mucho por hacer para
que este apoyo se refleje en la producción tecnológica,
particularmente en cuanto se refiere a la actividad de patentar
las invenciones.
La producción de la investigación
científica, básica y aplicada, expresado en los
indicadores bibliográficos, ha mostrado un comportamiento
de crecimiento sostenido, si bien en ocasiones éste ha
sido marginal, lo que refleja la vocación científica
que existe en nuestro país.
En relación con las materia de actividades
de la IDE, mientras que los indicadores relacionados con la importación
de tecnologías mostraron señales dispares; los resultados
derivados del análisis de la BPT evidentemente insuficientes,
sobre todo si el objetivo es contar con indicadores similares
a los de países desarrollados, en tanto que los indicadores
que tienen que ver con el comercio
exterior de BAT han sido más favorables.
Por su parte, podemos decir que en términos
absolutos el uso de las tecnologías básicas de la
información en México han evolucionado en una dinámica
parecida al nivel que lo han hecho países de desarrollo
similar, aunque existen restricciones estructurales que han obstaculizado
lo que en principio debería ser un detonante no sólo
de la actividad científica y tecnológica, sino de
toda la economías en su conjunto, considerando que se está
evolucionando hacia una economía global, con comunicaciones
más eficientes y baratas.
La situación muestra que es necesario
México dista de equiparar sus indicadores de ciencia y
tecnología con aquellos de países industrializados;
asimismo, países de similar desarrollo han aprovechado
de mejor forma el entorno internacional para posicionar sus productos
en los grandes mercados, aprovechando las ventajas que les ha
otorgado una política definida para mejorar la situación
de quienes que realizan la ciencia y la tecnología.
La ciencia y la tecnología del mundo contemporáneo
mantienen su acelerado ritmo de evolución y es necesario,
aunque pueda percibirse como redundante, que México ponga
énfasis en reducir la brecha existente en el desarrollo
del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y el avance
internacional, para lo cual, tal y como se mencionó, es
vital consolidar la estrategia nacional en materia de ciencia
y tecnología.